última actualización: 08.07.2009

Observación de Aves

Guatemala, el paraíso perfecto para la observación de aves en América

Desde épocas remotas, uno de los más grandes sueños de la humanidad ha sido el poder volar como las aves y desplazarse a nuevos lugares para recorrer el mundo. Si fuera un ave, a qué lugar le gustaría ir?¿Europa, Estados Unidos, Canadá? 700 especies distintas de aves encontraron en Guatemala un país lleno de contrastes, color y sabor, un lugar único en dónde vivir, adornando con sus bellos plumajes y cantos esta tierra conocida también como “La Tierra del Quetzal”.

Guatemala es un país de la América Central que limita al norte y al oeste con México, al sur con el Océano Pacífico y al este con el Océano Atlántico, El Salvador y Honduras. Su territorio es privilegiado, tocado por la mano de Dios al contar con un suelo extremadamente fértil, riqueza natural en fauna y flora, diversidad de climas y biomas en una extensión de 108,889 km2 y abundantes accidentes geográficos entre montañas, volcanes, valles, ríos, lagos, riachuelos y dos océanos.

Unido a esto, Guatemala es un país con un legado cultural extraordinario, cuna del esplendor y poderío de la civilización maya; capital de Centro América y con una activa y apasionante historia política y social que tocó por años a la sociedad, a sus cuatro culturas y 22 expresiones socioculturales que conforman el país hasta nuestros días.

En el plano natural, Guatemala posee siete biomas o regiones biográficas con características similares en donde las especies animales y vegetales se adaptan al medio ambiente donde viven. Éstos son la selva tropical húmeda, la selva tropical lluviosa, la selva de montaña conocida como bosque nuboso, el bosque de montaña, el chaparral espinoso, la selva subtropical húmeda y la sabana tropical húmeda. En cada uno de estos biomas, ubicados en todo el territorio guatemalteco, pueden observarse las distintas especies de aves, ya sean endémicas o propias de la región, así como migratorias.

Algunas aves endémicas regionales o de hábitat restringido son el Pavo de Cacho (Oreophasis derbianus) que es un ave propia de Guatemala que se encuentra catalogada como una de las primeras diez más hermosas del mundo entre nueve mil especies existentes; el Pink-headed Warbler (Ergaticus versicolor), el Azure-rumped Tanager (Tagara cabanisi) y el Quetzal (Pharomacrus moccino) que es el ave nacional de Guatemala.

La ubicación geográfica del país ofrece a 83 diferentes familias de aves las condiciones idóneas de hábitat, convirtiéndose en el tercer país con mayor número de familias en el área de México y Centro América. En tan sólo unas pocas semanas, un observador de aves dedicado, podrá apreciar casi 400 especies de aves en el territorio. Entre éstas, podrán observarse también muchas aves migratorias provenientes de Canadá y Estados Unidos ya que Guatemala les sirve como puente de paso.

Muchos observadores de aves que vienen a Guatemala a practicar esta actividad se quedan admirados de ver en un mismo lugar, aves del Este y el Oeste de Estados Unidos al mismo tiempo, algo imposible de ver en su país de origen. Entre las aves migratorias que sobresalen, se pueden observar el Golden-cheeked Warbler (Dendroica chrysopharia) que es una especie en peligro, así como el fenómeno de los azacuanes en donde se pueden ver cientos de aves rapaces migrando cada año.


Observación de aves en territorio guatemalteco, una experiencia única

Turistas de Canadá, Taiwán, Japón, España, Inglaterra y Estados Unidos especialmente, vienen a Guatemala a observar aves para satisfacer sus intereses con respecto a esta práctica. De aquí que hay quienes entre estudiantes, ornitólogos y aficionados que gustan hacer listados de las aves que observan, otros disfrutan del comportamiento de las aves en sus hábitats naturales, otros se dedican a grabar y reconocerlas por sus cantos y otros como los científicos que les dedican más tiempo para su estudio.

Para este público específico existen en Guatemala distintos tours operadores que ofrecen paquetes especiales para visitar los lugares más significativos del país para observar aves. Entre ellos están Maya Expeditions, Aventuras Naturales, Cayaya Birding y el proyecto Eco Quetzal en Alta Verapaz.

Los paquetes que ofrecen incluyen básicamente transporte, guía experto en aves y hoteles en cada uno de los destinos y la duración varía según el interés de los turistas. Algunos ofrecen tours de un día y hay otros como los de Maya Expeditions que son de diez a doce días recorriendo todo el país desde la costa sur hasta Petén, al norte de Guatemala. No importando el tour que decida tomar, su observación de aves tendrá un valor agregado: los bellos paisajes, la topografía y los climas que sólo el país de la Eterna Primavera le puede brindar, Guatemala.

Para que su observación sea completa y abundante en especies, los lugares que con mayor frecuencia se visitan por la diversidad de avifauna que presentan son Cerro Alux y Antigua Guatemala (centro); Atitlán (occidente), Petén (Tikal, Yaxhá, Dos Pilas, Ceibal); Alta y Baja Verapaz (Sierra de las Minas, Biotopo del Quetzal) al norte; Retalhuleu y Monterrico en el sur, Valle del Motagua (en donde pueden observarse correcaminos –Geococcyx velox– y orioles –Icterus sp–) en oriente y en la región nororiente en Izabal (Cerro San Gil en el que se puede observar el 75% de las especies de aves que existen en el país, Bocas del Polochic y Río Dulce).

Otro aspecto interesante de la observación de aves en Guatemala es que en algunos lugares, por ser áreas protegidas, cuentan con el apoyo y el involucramiento de las comunidades aledañas, tal es el caso del proyecto Eco Quetzal. Este proyecto tiene como propósito conservar, valorar y proteger los recursos naturales y culturales mediante el mejoramiento del nivel de vida de las comunidades rurales como las de Chicacnab, Yalijux, Guaxac, Sacranix y Rocjá Pomtilá, específicamente en lo que es el programa de biomonitoreo y reducción de caza.

Por ejemplo, Rocjá Pomtilá es una comunidad ubicada en el sureste del Parque Nacional Laguna de Lachuá, que se caracteriza por la gran diversidad de aves acuáticas que encuentran en el río Ik’bolay los hábitats idóneos para su desarrollo.

En la región ocupada por las comunidades anteriormente mencionadas se detectó una gran densidad de quetzales (145 aves/km2), por lo que el programa incluye el estudio de aves migratorias y residentes por parte de algunos miembros de las comunidades quienes ayudan como guías especializados en aves. Estos guías están especializados en la avifauna del lugar, conocen el nombre científico de las aves, el común y en idioma quechí. Otros miembros de la comunidad se involucran alojando en sus viviendas a los turistas que entienden este tipo de turismo, proporcionándoles servicios de atención al cliente, alimentación, hospedaje, guiaje, etcétera.


Las aves en la cultura maya

Caracterizada por el nivel de conocimiento en matemática, astronomía y arquitectura durante los períodos del Preclásico, Clásico y Clásico Tardío, la civilización maya se distinguió también por su religión politeísta y por ser fieles adoradores de los elementos y seres de la naturaleza. Éstos quedaron representados en las múltiples estelas y monolitos que son testigos del esplendor, pensamiento y cosmogonía mayas.

Muchos dioses estaban representados en sus pinturas por distintos animales ya que éstos representaban cualidades o valores que adoptaban los guerreros, sacerdotes y nobles. Las aves formaban parte de la cultura maya y lo manifestaron en el arte. Su asociación más frecuente es con el cielo si son aves que anidan en los árboles, o con la entrada al inframundo si son aves acuáticas.

Una de las más representadas en el arte maya es el Ave Celestial o Pájaro Serpiente, el cual se creía que habitaba las copas de los cuatro árboles que marcaban los puntos cardinales y el árbol del axis mundi o centro de la tierra. Esta ave, multicolor y de plumas largas, podría haberse inspirado en las plumas de la guacamaya (Ara macao) que se asociaba con el Dios del Sol o Kimich Kamko, el tucán (Ramphastus sulfuratus) y el quetzal (Pharomacrus moccino).

El arte plumario fue una de las varias formas de expresión utilizadas por los mayas que reflejaba la adaptación al medio en el que coexistieron junto a las demás especies animales en una conjugación que trajo como resultado una armonía entre el hombre y el cosmos.

Aves de vistosos plumajes, admiradas y veneradas por los mayas proveyeron a su vez de la materia prima necesaria para expresar sus emociones y sensaciones a través de tocados, capas e incluso ornamentación aplicada a armas como escudos. En estas manifestaciones, los mayas expresaban su identificación, respeto y veneración hacia las aves.

En el Popol Vuh, libro sagrado de los quichés, los dioses, previo a la formación del mundo vestían plumas verdes y azules; los héroes mitológicos Hunahpú e Ixbalanqué con plumas de papagayo derrotaron a los Señores de Xibalbá, el inframundo, adquiriendo una connotación muy grande en tanto que eran una manifestación de divinidad. De igual manera, en la parte histórica del texto, las plumas eran signos de realeza y jerarquía social, a la vez que una forma de tributo y ofrenda.

Las plumas tornasoladas de cola de quetzal se reservaban para la élite: dioses, señores y guerreros prominentes cuyos atavíos reflejaban su poderío frente al pueblo.




El quetzal, ave de inspiración

De entre las 700 especies de aves registradas en Guatemala para observarse, quizás las más importantes sean el Pavo de Cacho (Oreophasis derbianus) y el quetzal (Pharomacrus moccino) por su belleza y endemismo.

Por sus características físicas y connotación en la historia del país, el quetzal es el ave nacional de Guatemala, declarado como tal en 1871 por el entonces presidente de la nación, Miguel García Granados. Simboliza libertad, autonomía e independencia porque no puede vivir en cautiverio. Su nombre representa también la moneda del país, la máxima condecoración nacional (Orden del Quetzal) y Quetzaltenango, la segunda ciudad más importante del país significa “Lugar de Quetzales”.

Esta ave puede observarse en la región de las Verapaces, principalmente en Alta Verapaz, ya que sus bosques nubosos son los que poseen las condiciones ideales para el hábitat del quetzal. En esta región, se puede observar en el Biotopo del Quetzal, conocido también como Biotopo Mario Dary Rivera; en Purulhá, la Sierra de las Minas y en los Cuchumatanes, en la Sierra de Chamá. Pertenece a la familia de los trogones y en opinión de los expertos, es el más bello ejemplar de este grupo de aves.

El quetzal se caracteriza por ser un gran cazador y posarse tranquilamente por largos períodos de tiempo al acecho. Su vuelo es ondulante con intermitente y repentino batir de alas. Tiene un color especial en su plumaje: el pecho y el abdomen son de color rojo carmesí en los machos (en las hembras es sólo el abdomen), el resto de plumas es de color verde y otras de color negro en el centro y abajo de la cola. Ésta es muy larga, llegando a medir en los machos hasta 1.05 m., lo que lo hace ver tan majestuoso en su vuelo que hasta los animales del bosque se detienen y voltean al cielo para admirarlo.

Virgilio Rodríguez Macal, escritor guatemalteco, en su libro La Mansión del Pájaro Serpiente dice “Gug (quetzal) tenía en su pecho el color de la sangre, con un poquito de blanco. Y su cuerpo era de un color inidentificado, entre azul, dorado y verde, como si el arco iris viviera en él eternamente, esparcido en mil pedazos”.

Así, Guatemala es una mansión. Bajo la bóveda de Caj, el cielo, distintas especies de aves buscan en este territorio un hábitat para desarrollarse, aparearse y enriquecer con una fiesta multicolor el país. Desde los tempranos rayos de sol que alumbran tenuemente los espesos bosques nubosos, hasta los fuertes rayos de la zona árida del oriente, hasta llegar el ocaso de la tarde, Guatemala es uno de los más grandes miradores por donde las aves surcan los cielos y rasgan el aire con el batir de sus alas.

Y en esta mansión existe un soberano señor que con su plumaje vistió a reyes y dioses mayas. Hay un soberano que surca con majestuosidad estas tierras y comparte su reino con otras especies para que también disfruten los placeres de su mansión.

La mansión es Guatemala, es la Mansión del Pájaro Serpiente.